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Google Now también llegará a Google Chrome

Hace unos meses, cuando Google presentó Android Jelly Bean, dio a conocer otro proyecto: Google Now, un asistente de búsqueda personalizado que te ayuda a encontrar antes incluso de que hagas búsquedas. Pues bien, parece que pronto llegará también a Google Chrome.

Según los últimos commits en el proyecto Chromium, ya se ha acabado la estructura para mostrar las tarjetas de Google Now en el navegador. Sólo faltaría la conexión con los servidores de Google y la implementación necesaria en Chrome para poder disfrutar de esta característica en el navegador.

Google Now es uno de los productos más interesantes que Google ha sacado últimamente, y está llegando de los primeros al mundo del descubrimiento. En el navegador tiene menos potencial que en el móvil, por supuesto, pero no deja de ser un añadido muy útil. Ahora sólo queda esperar a que los de Mountain View lo presenten de forma oficial para poder trastear con él.

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La vida de un androide libre con un iPhone 5

Desde hace casi dos años soy un Android user. Mi andadura androide empezó con un HTC Wildfire, pasando por otros como el HTC Desire, Galaxy Nexus, Galaxy S3… etc. La verdad que Android tenía algo que me atraía mucho. Siempre he sido muy inquieto y me ha encantado experimentar, por lo que Android era un mundo totalmente nuevo para mí que me ofrecía muchísimas cosas nuevas. Y así he estado estos dos años, tan contento.

Pero la semana pasada decidí dar un giro y cambiar un poco de ecosistema porque Android me aburría un poco ya. Que sí, que cada dos por tres lanzan una nueva versión con cosas nuevas e interesantes, pero la base, la filosofía, sigue siendo la misma que el primer día, y eso es lo que me aburría ya. Por lo que decidí cambiar a un flamante iPhone 5.
¿Por qué cambiar?

Las razones para el cambio fueron varias. La primera fue las ganas de cambiar de ecosistema, de sistema y de móvil. Ya he tenido (y tengo) otros dispositivos de Apple, por lo que sé perfectamente de qué va la cosa y sus limitaciones, era sencillamente ganas de cambiar un poco de aires.

Otra razón es la cámara, que en el iPhone 5 es una maravilla. Me diréis que existen móviles como el Xperia T o Xperia S con unas super cámaras, y efectivamente es así, pero volvemos al párrafo anterior: las ganas de cambiar. Si Windows Phone tuviese más aplicaciones, probablemente habría adquirido un Lumia 920, cuya cámara está sorprendiendo gratamente a todo el mundo.

La siguiente razón es la experiencia de usuario. Yo tenía un Galaxy S3 y, a pesar de tener cuatro núcleos y 1 GB de RAM, el móvil no iba todo lo fluído que yo quería. Por esto decidí cambiar al LG Nexus 4 (el cual llegué a comprar el día 13 de noviembre), que sí cumplía este requisito. Pero nuevamente, volvemos a lo expuesto en el párrafo anterior: la cámara y las ganas de cambiar. El LG Nexus 4 tiene una cámara ligeramente inferior a la del Galaxy S3, y esto era un punto muy importante para mí, por lo que lo acabé descartando.

Y la última razón es el diseño. El iPhone 5 tiene un acabado magnífico, que da la sensación de ser un móvil de calidad desde el principio. Esta misma sensación también la tuve en su momento con el One X y con el Xperia S, pero eran dos dispositivos que no cumplían los requisitos anteriores, por lo que quedaron descartados también.

Así que con estos pensamientos en la mente, el único móvil que tenía todo lo que buscaba era el iPhone 5, y finalmente me decanté por él.
Conviviendo con el iPhone

Por diversos motivos, soy un heavy user de los servicios de Google y su sincronización con el iPhone era una de las cosas que más me tenía preocupado. Pero finalmente no hubo ningún problema y con algunos pequeños trucos y apps pude solucionarlo todo.

Para recibir el correo os recomiendo que utilicéis la aplicación oficial de GMail, que es fantástica. Los correos llegan al instante mediante push y la sincronización de carpetas y etiquetas es perfecta, asemejándose mucho a la experiencia de la aplicación de GMail para Android. Si habéis usado dicha aplicación quizás tengáis malos recuerdos de ella, pero os puedo asegurar que tras la última actualización es la mejor que puedes usar en tu iPhone.

Para mantener los contactos y los calendarios sincronizados entre tu iPhone y los servicios de Google, lo más sencillo es configurar la cuenta de Google en cuestión como si fuera de Exchange. Para ello basta con ir a Ajustes>Correo, contactos y calendario>Añadir cuenta. Una vez allí, selecciona Exchange e introduce tus datos de usuario. En una segunda pantalla de configuración, introduce los mismos datos que antes, dejando en blanco solo el apartado dominio y añadiendo “m.google.com” (sin las comillas) en el apartado “Servidor”. Acepta los ajustes y después podrás elegir qué quieres sincronizar mediante Exchange.

Para acceder a Google Reader creo que la mejor opción es Reeder, sin lugar a dudas. Una aplicación repleta de gestos y pequeñas funciones que nos facilitan muchísimo las cosas. Me atrevería a decir que es el mejor cliente de Google Reader que he podido encontrar, incluso mejor que los que existen en Android.

Como no, para Google+ y Youtube la solución es tan sencilla como instalar la aplicación nativa desde la AppStore, las cuales cuentan con una calidad similar a la de Android, algo que se agradece muchísimo. Con esto ya tenía todos los servicios de Google sincronizados con mi iPhone.

Los primeros días con el iPhone fueron algo extraños porque todo era completamente nuevo. No me refiero al sistema operativo (que también, pero ya lo conocía de antes porque tengo otros dispositivos iOS) sino a las aplicaciones, que distan mucho de las de Android. No me refiero a que sean mejores ni peores, sino que son diferentes, y por tanto a veces hay que pensar algo más de lo normal. Pero vamos, nada del otro mundo, al segundo día ya estaba asimilado.

Las notificaciones me han provocado sensaciones encontradas. Si bien son muy bonitas, rápidas y personalizables, echo de menos ciertas funciones que sí tengo en Android como los ajustes rápidos o el deslizar lateralmente para eliminar notificaciones.

Alguno preguntará por la personalización (que en iOS es casi nula), pero la verdad que no la he echado de menos, más que nada porque no suelo personalizar mucho el móvil (el escritorio de mi Galaxy S3 tan solo tenía dos widgets). Lo que sí he echado de menos son cosas como las estadísticas de batería o del consumo de datos, unas cifras que yo miraba constantemente para controlar al milímetro lo que ocurría en mi móvil. Y aunque en iOS se pueden ver, no es tan detallada ni tan visual como en Android.

También hay muchas funciones “tontas” pero a la vez muy útiles, como las opciones de compartir, Android Beam o los widgets en la pantalla de bloqueo que se echan de menos. En mi día a día no eran funciones imprescindibles, por lo que el no tenerlas tampoco me importaba mucho, aunque en determinados casos sí que me habrían facilitado la vida.

Pero no todo es malo tras mi cambio a iOS. Sin duda lo que más me ha gustado de iOS es la calidad del SO y de las transiciones. Cuando usas un iPhone tienes la sensación de que todo fluye como una corriente de agua, ningún tipo de lag ni cuelgue. Eso es algo que tan solo los Nexus pueden ofrecer, y lo digo tras haber probado el 95% de dispositivos Android de gama alta. Así mismo se aprecia como las aplicaciones están hechas específicamente para ese móvil, cuidando cada detalle, mientras que en Android son más genéricas ya que deben de funcionar en todos los dispositivos del mercado.

Me gustaría destacar el teclado de iOS, cuyo funcionamiento es preciso y rápido. Escribir con dos manos es una delicia a pesar de que su pantalla es de solo 4 pulgadas. En mi anterior Galaxy S3 me equivocaba mucho más que con el teclado del iPhone (yo escribo sin corrector). Además, con una sola mano es mucho más fácil de escribir, lo cual se agradece. En comparación con el teclado original de Android creo que la diferencia no es excesívamente grande, aunque el tener una pantalla más pequeña ayuda mucho a escribir con una sola mano.

Así mismo, lo que más me ha gustado del iPhone es su diseño. La calidad de construcción es sublime, y creo que solo dispositivos como el HTC One X o el Nexus 4 se pueden acercar. Este ha sido otro de los puntos clave para cambiar al dispositivo de Apple.

Una de las funciones que también me gustaría destacar es Siri. En Android tenemos Google Voice Search que funciona de forma conjunta con Google Now, una combinación asombrosamente buena. Pero si nos centramos en el rango de respuestas, creo que Siri gana por goleada. Además, el hecho de que esté disponible en español es un punto muy a tener en cuenta.

Así que tras decir todo esto, creo que podríamos resumirlo en que el iPhone es un dispositivo más, con sus pros y sus contras. Como bien escuché en algún que otro podcast, es un mundo muy bonito pero con vallas, por lo que es solo cuestión de ver si esas vallas te afectan o no.

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Apaguen sus dispositivos electrónicos…

Han pasado ya unos quince años desde que la electrónica de consumo se convirtió, en forma de teléfono móvil, en un ocupante habitual de nuestros bolsillos. Bastante más, por encima de los veinte, si consideramos la explosión de las consolas de videojuegos de finales de los ’80. Ordenadores portátiles, tablets, lectores de libros electrónicos… todos forman parte desde hace ya mucho tiempo de los objetos que muchos llevamos habitualmente encima.

Y durante todos estos años, ni un solo accidente o incidente de aviación ha podido ser vinculado directa o indirectamente con este tipo de aparatos. NI UNO SOLO. Ningún caso de esas supuestas “interferencias con los aparatos de vuelo” de las que de forma machacona nos advierten en cada vuelo. Si, ya… viene la azafata, que solo cumple órdenes, y te dice eso de “apague su dispositivo, porque podría provocar interferencias con los aparatos de vuelo”, pero es MENTIRA. La práctica de muchos años de viajeros olvidándose encendidos sus teléfonos móviles y todo tipo de aparatos ha demostrado que dichas interferencias son IMPOSIBLES, tan reales como los unicornios y como el ratoncito Pérez. Se han hecho pruebas, mediciones rigurosas, ensayos en cámaras anecoicas… de todo. Y no hay ningún caso registrado de esas pretendidas “interferencias con los aparatos de vuelo”. Eso otorga a esas interferencias exactamente el mismo estatus de credibilidad que los cuentos de viejas. Pero claro, como “nadie quiere ser señalado como posible responsable de una eventual catástrofe aérea”, decidimos ignorar las evidencias y la ciencia y seguimos tomando unas precauciones que exceden completamente las dimensiones de todo sentido común.

Hace mucho tiempo que hago caso omiso de tales indicaciones. ¿Que apague mi Kindle? Le doy la vuelta, y gracias. Mi Kindle no se apaga. ¿La cámara? Tengo fotografías tomadas durante el despegue, el aterrizaje y en todas las fases del vuelo… después de todo, el personal de cabina está en su asiento durante esas fases, con lo cual no pueden ver lo que estoy haciendo yo en el mío. ¿El teléfono? Lo apago por no gastar batería y porque no hay cobertura ahí arriba, pero muchos no lo hacen. Y no pasa nada. Nada. NADA.

Finalmente, Julius Genachowski, director de la Federal Communications Commission (FCC), pide expresamente en una carta a la Federal Aviation Administration (FAA) que relaje las normas de uso de aparatos electrónicos en sus vuelos. Ni fases de despegue y aterrizaje, ni nada: es una estupidez, un mito, una tontería, una hipótesis sin prueba alguna, algo que no ha ocurrido jamás. Hay mil eventualidades más peligrosas que mi Kindle, mi consola o mi teléfono móvil. Que discutamos sobre si es recomendable o no que se permita el uso de teléfonos móviles porque sería seguramente insoportable viajar todo un vuelo transoceánico escuchando vociferar a esos que creen que tienen que hablar muy alto porque su interlocutor está muy lejos, vale. Pero de tonterías sobre posibles interferencias con instrumentos de vuelo, ya hemos tenido bastante, gracias. ¿Nos dejamos de cuentos de viejas y de precauciones ante eventualidades impensables, dejamos de molestar absurdamente y ponemos las cosas en su sitio?

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Somos más propensos a usar el celular cuando alguien más lo usa, según un estudio

Todos sabemos que los celulares han crecido enormemente en los últimos años, ahora es muy común ver a “todos” con un celular, sin embargo a veces abusamos del uso de esta tecnología, como si se tratara de una enfermedad.

Unos investigadores de la Universidad de Michigan, realizaron un trabajo de investigación (tesis) en la que trataban de averiguar si el uso del celular es contagioso, es decir, si somos más propensos a utilizar el celular mientras otras personas más lo usan a nuestro alrededor.

Dicho estudio recogió datos desde el 2011 con personas de entre 16 y 25 años de edad, en donde se demostró que efectivamente somos más propensos a usar el celular cuando alguien más lo usa.

Se realizaron tres tipos de escenarios:

    Mujeres en presencia de mujeres
    Hombre en presencia de hombres
    Mixto (hombres y mujeres)

usar el celular es contagioso
Para el primer escenario se demostró que cuando las mujeres están en presencia de mujeres aumentaron el uso del celular en un 32%, para el escenario dos, indicaron que hay un aumento del 25% cuando los hombres están en presencia de otros hombres; y cuando se trataba del escenario mixto, hubo un incremento del 22%.

Al final del estudio los investigadores concluyeron que el uso del teléfono celular si es contagioso, en términos generales hay un aumento del 34.1% después de que las personas observaban a alguien más usar el celular. Esto solo nos demuestra que debemos tener bien en claro el rol que juega el teléfono celular, el cual es una herramienta de comunicación y nada más.

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DoorBot, un timbre con Wi-Fi que avisa quien está a la puerta directo a tu smartphone

Todo mundo conoce los timbres convencionales, se escucha el timbre uno camina a la puerta y abre, o los de voz que primero preguntas quien es y electrónicamente puedes abrir o bajar a abrir. Pero imagina lo bueno que sería poder ver quien es el que llama a la puerta directamente desde nuestro smartphone o tablet.

Precisamente es lo que hace DoorBot, el cual es un aparato con Wi-Fi integrado que envía una señal a un smartphone, como si fuera una llamada telefónica, enviando audio y video  para que sepan quien es el que llama a la puerta.

Este dispositivo se atornilla a la pared de la casa y mediante una aplicación que se descarga, disponible para Android o iOS, le llega una notificación a la persona. El DoorBot funciona mediante baterías doble A (4 baterías) y también cuenta con micrófono integrado para poder hablar, aun cuando la persona se encuentre lejos de su casa.

Obviamente el DoorBot cuenta con una cámara integrada que funciona también por la noche usando infrarrojos permitiendo una visión clara aun en la oscuridad.

Una persona llega al hogar, presiona un botón que tiene el DoorBot y se envía una señal de alerta al dueño de la casa, éste puede elegir entre contestar o rechazar, para que no sepan si estás en casa o no. En caso de responder se activa la cámara para que el dueño de la casa pueda ver quien es el que llama a la puerta e incluso hablar con el. También se puede utilizar la aplicación para desbloquear la puerta y no solo responder a quien llame, esto gracias a que se asoció con Lockitron.

Por el momento es una tecnología que se está implementando en los Estados Unidos, pero que podría expandirse a otros países dependiendo del éxito que llegue a tener.

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¿Dime qué tipo de música escuchas y te diré cómo eres?

La mayoría de movimientos juveniles/ideológicos, además de presentar un código indumentario inflexible y característico, también han venido acompañados de su correspondiente código musical: la generación beat escuchaba jazz, los hippies, folk y rock de los ´60. Los “emos” y los góticos escuchan música oscura. Etcétera.

Sin embargo, la música no dice tanto de nosotros como creemos. Porque la música en realidad sólo sirve para que se identifique nuestra postura, pero no necesariamente deberemos actuar conforme a la misma.

Por ejemplo, a pesar de las pintas de sus seguidores y la brutalidad de heavy metal como género musical, la mayoría de aficionados son personas dóciles, introvertidas y pacíficas, tal y como sugiere un estudio liderado por Adrian North, de la Universidad británica de Heriot-Watt, cuya encuesta online fue cumplimentada por 36.000 internautas de todo el mundo.

Lo explica así Christopher Drösser en su libro La seducción de la música:

    Los encuestados manifestaron sus preferencias respecto a 104 estilos musicales (de la música clásica al soul o el Hollywood) que en teoría eran el reflejo de sus rasgos de personalidad. Esos rasgos eran, por ejemplo: autoestima baja o alta, y carácter creativo/no creativo, introvertido/extrovertido, dulce/agresivo, trabajador u holgazán.

Estemos o no de acuerdo con este estudio, lo cierto es que asociar estilo musical con personalidad contradice el sentido común. Sería como afirmar que si un hombre conduce un coche caro es necesariamente rico: podría estar fingiendo serlo. De hecho, esa dinámica es la que se establece en casi todas las formas de consumo conspicuo, superfluo.

Según la encuesta de North, por tanto, podemos decir que los aficionados al heavy metal se parecen muchísimo a los aficionados a la música clásica (aunque éstos últimos tienen un poco más confianza en sí mismos). Es decir, que a pesar de que musicalmente se distancien tanto, y ya no digamos en vestimenta y otros perendengues, los clásicos y lo melenudos podrían catalogarse en el mismo perfil psicológico.

Otro estudio de la Universidad australiana de Queensland, liderado por Felicity Baker y William Bor, confirman esta idea, descartando que la música sea un factor causal del comportamiento antisocial, por ejemplo. Más bien sugieren que el gusto musical es un indicador de vulnerabilidad emocional.

    Por tanto, primero existe el estado psíquico y a partir de ahí cada persona busca una música que encaje con él. Y como ya hemos comentado, el hecho de que una música tenga una sonoridad depresiva a oídos de un espectador no significa que sea capaz de hundirlo en una depresión más profunda aún, sino que, bien al contrario, puede ayudarlo a superarla. La mayoría de las personas, cuando acaba esa etapa determinante entre los 15 y los 25, permanecen fieles a los gustos musicales que han desarrollado durante esos años. Ocurre también en otras facetas de la vida, cuando por ejemplo vemos que los hippies ya entrados en años continúan llevando pelo largo aunque se estén quedando calvos. ¿Por qué no? Las expectativas cumplidas satisfacen el deseo de nuestro cerebro de que las cosas sean predecibles.

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